Biblioteca clínica

Modelos

Entra para guardar tu sesión o suscríbete para abrir la biblioteca completa. Puedes seguir gratis con fichas parciales.

¿Prefieres esperar? Déjame tu correo: te aviso cuando abra el acceso completo y tendrás precio de fundador.

TU MENTOR · ATLASAtlas de la psicoterapia
Vista
Home

Fronteras · 1890

Terapia de conversión / SOGICE

La terapia de conversión intenta modificar orientación sexual o identidad de género tratando la diversidad como problema clínico.

La terapia de conversión, también denominada esfuerzos de cambio de orientación sexual e identidad de género —SOGICE, SOCE o GICE—, es una constelación histórica de prácticas clínicas, religiosas, conductuales, psicoanalíticas, sugestivas y reeducativas orientadas a cambiar, suprimir o redirigir la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género de una persona. Ha ocupado un lugar relevante en la historia de la clínica porque fue practicada bajo lenguajes psicoterapéuticos, diagnósticos o moralizantes, pero en la actualidad se considera ampliamente desacreditada por las principales organizaciones profesionales debido a la ausencia de evidencia robusta de eficacia, a sus premisas patologizantes sobre la diversidad sexual y de género, y a su asociación con riesgos de vergüenza, culpa, depresión, ansiedad, trauma, deterioro identitario y suicidabilidad. Su relevancia histórica reside en mostrar cómo una práctica presentada como intervención terapéutica puede volverse iatrogénica cuando confunde norma cultural, moral religiosa o prejuicio social con formulación clínica.

Teoría del cambio

La terapia de conversión entiende el cambio como supresión, redirección o modificación de orientación sexual, identidad de género o expresión de género hacia una norma heterosexual o cisgénero.

Ideas fundamentales

  1. La orientación sexual o la identidad de género se entienden como modificables

    La terapia de conversión parte de la idea de que la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género no son dimensiones estables o legítimas de la persona, sino aspectos modificables mediante intervención psicológica, espiritual, conductual o relacional. Desde esta lógica, el deseo, la identidad o la expresión no normativa pueden ser redirigidos, suprimidos, debilitados o reorganizados si se identifican sus supuestas causas y se aplican procedimientos de cambio adecuados. Esta premisa permite presentar el trabajo terapéutico como un proceso de transformación personal orientado hacia una identidad heterosexual, cisgénero o ajustada a roles de género tradicionales. (Nicolosi, 1991; Bieber et al., 1962).

  2. El deseo no normativo se interpreta como expresión de un conflicto subyacente

    Una idea central de muchas variantes de terapia de conversión es que la atracción homosexual, bisexual o la incongruencia de género no se toman como experiencias primarias con valor propio, sino como manifestaciones de un conflicto más profundo. Ese conflicto puede formularse como herida relacional, carencia afectiva, trauma evolutivo, déficit de identificación, inmadurez psicosexual, defensa frente a la intimidad heterosexual o búsqueda simbólica de reparación. El trabajo clínico se orienta entonces a interpretar el deseo como señal de otra cosa, desplazando el foco desde la experiencia vivida hacia una supuesta causa oculta que debe ser corregida. (Bieber et al., 1962; Nicolosi, 1991).

  3. La terapia reparativa busca restaurar una identidad considerada dañada

    En la terapia reparativa, especialmente asociada a Joseph Nicolosi, la homosexualidad masculina se entiende como resultado de una identidad de género incompleta o dañada, vinculada a dificultades de identificación masculina, heridas con figuras parentales o experiencias tempranas de rechazo. El objetivo terapéutico se formula como reparación de esa estructura identitaria mediante el fortalecimiento de una masculinidad considerada auténtica, la revisión de vínculos familiares y la reducción de deseos homosexuales interpretados como búsqueda de lo masculino perdido. La noción de reparación organiza así el tratamiento como reconstrucción de una identidad supuestamente más coherente con el desarrollo esperado. (Nicolosi, 1991).

  4. El cambio se concibe como alineación con una norma heterosexual o cisgénero

    El horizonte de cambio de la terapia de conversión suele estar definido por la aproximación a una norma heterosexual, cisgénero o de género tradicional. El progreso se entiende como aumento de atracción heterosexual, disminución de deseo homosexual, mayor conformidad con roles masculinos o femeninos normativos, reducción de fantasías no deseadas, abstinencia de conductas consideradas problemáticas o adopción de una identidad más compatible con valores religiosos, familiares o culturales. Esta orientación convierte la norma externa en criterio de dirección terapéutica y organiza el proceso clínico alrededor de la adaptación del self a ese ideal. (Nicolosi, 1991; Spitzer, 2003).

  5. La biografía se reorganiza para encontrar causas del deseo o la identidad

    Estas prácticas suelen revisar la historia personal buscando episodios que expliquen la aparición del deseo, la identidad o la expresión de género no normativa. Se exploran vínculos con padre y madre, experiencias de rechazo, humillación, abuso, soledad, bullying, falta de pertenencia con pares del mismo sexo, fracasos relacionales o conflictos religiosos. El relato biográfico se organiza como una búsqueda de origen: el presente se entiende como consecuencia de una trayectoria desviada o herida que debe ser comprendida para poder ser corregida. (Bieber et al., 1962; Nicolosi, 1991).

  6. La conducta visible se utiliza como indicador de cambio

    En muchas versiones de terapia de conversión, el progreso se mide a partir de cambios observables o declarados: reducción de encuentros homosexuales, abstinencia, menor consumo de pornografía, evitación de contextos LGTBIQ+, aumento de citas heterosexuales, matrimonio heterosexual, cambio en la forma de vestir, mayor conformidad de género o declaración subjetiva de cambio. La conducta visible se convierte así en marcador de transformación interna, y el tratamiento tiende a reforzar aquellas acciones que aproximan a la persona al ideal normativo del modelo. (Haldeman, 1994; Spitzer, 2003).

  7. La supresión del deseo se presenta como autodominio

    Una parte importante de estas prácticas entiende el control del deseo como signo de madurez, salud, libertad espiritual o dominio de sí. La persona aprende a vigilar fantasías, evitar estímulos, cortar impulsos, confesar recaídas, sustituir imágenes internas o mantenerse abstinente ante conductas consideradas incompatibles con el cambio. En este marco, la reducción de la expresión sexual o identitaria no normativa se interpreta como avance terapéutico, y el autocontrol se convierte en una vía para aproximarse a la identidad deseada o prescrita. (Haldeman, 1994; Nicolosi, 1991).

  8. El grupo o la comunidad funcionan como sostén del cambio

    En muchas formas de terapia de conversión, especialmente las vinculadas a movimientos ex-gay o contextos religiosos, el cambio se sostiene mediante pertenencia grupal, testimonios, rendición de cuentas, acompañamiento espiritual, mentoría o apoyo comunitario. El grupo ofrece un relato compartido de lucha, caída, recuperación y esperanza, proporcionando modelos de identificación y refuerzo social para mantener la dirección del proceso. La pertenencia comunitaria se convierte así en una estructura de apoyo que ayuda a sostener abstinencia, reinterpretación del deseo y adhesión a una identidad alternativa. (Nicolosi, 1991; Spitzer, 2003).

  9. La identidad deseada se construye mediante narrativas de restauración

    El modelo suele organizar el cambio a través de narrativas de restauración, recuperación o regreso a una identidad considerada más verdadera. La persona es invitada a entender su historia como un alejamiento de una identidad original o normativa, y el tratamiento como un camino para recuperarla. Esta narrativa permite dar sentido al sufrimiento, a la lucha interna y a los esfuerzos de cambio, configurando un self futuro asociado a heterosexualidad, conformidad de género, pureza, familia normativa o reconciliación con valores religiosos y comunitarios. (Nicolosi, 1991; Bieber et al., 1962).

  10. La autoridad terapéutica, moral o espiritual orienta el proceso

    La terapia de conversión suele apoyarse en una figura de autoridad —terapeuta, líder religioso, mentor, grupo o institución— que define el marco de sentido, interpreta recaídas, valida avances y orienta la dirección del cambio. Esta autoridad puede presentarse como experta clínica, guía espiritual o acompañante moral, y su función es sostener la lectura de que la persona puede y debe avanzar hacia una identidad más congruente con la norma propuesta. El proceso terapéutico queda así estructurado por una relación en la que el cambio no se descubre de forma abierta, sino que se dirige hacia un horizonte previamente definido. (Nicolosi, 1991; Haldeman, 1994).

Influencias

  • Sexología médica decimonónica
  • Psiquiatría clasificatoria
  • Psicoanálisis patologizante de la homosexualidad
  • Conductismo aversivo
  • Moral religiosa aplicada a la clínica
  • Modelos tradicionales de rol de género
  • Terapia reparativa

Referencias principales

  • Alempijevic, D., Beriashvili, R., Beynon, J., Duque, M., Ferllini, R., Hess, C., Vieira, D. N., & Cohen, J. (2020). Statement on conversion therapy. Journal of Forensic and Legal Medicine.
  • American Psychological Association. (2009). Report of the Task Force on Appropriate Therapeutic Responses to Sexual Orientation.
  • American Psychological Association. (2025). Evidence against conversion therapy.
  • Bieber, I., Dain, H. J., Dince, P. R., Drellich, M. G., Grand, H. G., Gundlach, R. H., Kremer, M. W., Rifkin, A. H., Wilbur, C. B., & Bieber, T. B. (1962). Homosexuality: A Psychoanalytic Study.
  • Forsythe, A., Pick, C., Tremblay, G., Malaviya, S., Green, A., & Sandman, K. (2022). Humanistic and economic burden of conversion therapy among LGBTQ youths in the United States. JAMA Pediatrics.
  • Haldeman, D. C. (1994). The practice and ethics of sexual orientation conversion therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology.
  • Nicolosi, J. (1991). Reparative Therapy of Male Homosexuality.
  • Przeworski, A., Peterson, E., & Piedra, A. (2021). A systematic review of the efficacy, harmful effects, and ethical issues related to sexual orientation change efforts. Clinical Psychology: Science and Practice.
  • Socarides, C. W. (1968). The Overt Homosexual.
  • Spitzer, R. L. (2003). Can some gay men and lesbians change their sexual orientation? 200 participants reporting a change from homosexual to heterosexual orientation. Archives of Sexual Behavior.
  • UK Government Equalities Office. (2021). An assessment of the evidence on conversion therapy for sexual orientation and gender identity.