Psicodélicos · 2016
Psilocibina con apoyo psicológico (PSI: Preparation, Support, Integration)
El cambio se favorece al preparar una relación segura, sostener sin dirigir la experiencia con psilocibina e integrar después sus emociones, significados y posibilidades de acción.
Psilocibina con apoyo psicológico, posteriormente sintetizada por el propio equipo mediante el acrónimo PSI —Preparation, Support, Integration—, es un protocolo psicoterapéutico breve desarrollado en Imperial College London para acompañar la administración de psilocibina en personas con depresión unipolar resistente al tratamiento. La estructura clínica apareció en el ensayo abierto de 2016 y fue explicitada en 2018 como tres componentes de apoyo psicológico: preparación para conocer la historia del paciente, construir confianza y anticipar los efectos; soporte agudo y periagudo mediante presencia física y emocional, escucha empática, mínima directividad y tranquilidad durante la experiencia; e integración mediante escucha no enjuiciadora, elaboración del relato, interpretación ocasional y apoyo para mantener cambios positivos en perspectiva y estilo de vida. En el protocolo original, una preparación de unas cuatro horas precedía a dos sesiones con psilocibina de 10 mg y 25 mg separadas por una semana, realizadas con dos clínicos, antifaz, música y foco introspectivo, seguidas de integración al día siguiente y una semana después de la dosis alta. Su teoría psicoterapéutica es deliberadamente ligera y se apoya más en condiciones facilitadoras y procesos experienciales que en una formulación doctrinal cerrada; los análisis posteriores del mismo programa asociaron el cambio con mayor aceptación emocional, conexión con uno mismo, los demás y el mundo, calidad de la experiencia aguda, recuperación de responsividad emocional e integración de significados. (Carhart-Harris et al., 2016, 2018; Watts et al., 2017; Roseman et al., 2018; Cavarra et al., 2022).
Teoría del cambio
La persona puede cambiar cuando una experiencia psicodélica profunda ocurre dentro de un marco de confianza, apertura y baja directividad, permite contactar con emoción y significado previamente evitados y posteriormente se integra en una narrativa y una vida más conectadas.
Ideas fundamentales
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PSI organiza el apoyo psicológico en tres funciones clínicas complementarias
La contribución formal más clara de PSI es distinguir preparación, soporte e integración como funciones distintas pero interdependientes. Preparar significa conocer al paciente, construir confianza y anticipar la experiencia; soportar significa estar física y emocionalmente presente durante el periodo agudo con escucha y tranquilidad; integrar significa escuchar después el testimonio, ayudar a elaborar significados y favorecer la conservación de cambios positivos. La eficacia del protocolo se plantea así como una propiedad del tratamiento combinado y de su contexto, no de una sesión farmacológica aislada. (Carhart-Harris et al., 2018, Psilocybin with psychological support for treatment-resistant depression: six-month follow-up).
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La preparación modifica la manera en que la persona entra en la experiencia
La preparación de PSI dedica horas a la historia personal, la comprensión de la depresión, la relación con los guías y la familiarización sensorial con la futura sesión. Esta fase busca disminuir incertidumbre y crear suficiente confianza para que, cuando aparezcan alteraciones intensas de percepción, emoción o self, la persona pueda reconocer el contexto como seguro y utilizar a los terapeutas como referencia sin depender de una dirección constante. (Carhart-Harris et al., 2016, Psilocybin with psychological support for treatment-resistant depression: an open-label feasibility study; Stroud et al., 2018).
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La baja directividad protege la autonomía del proceso experiencial
Durante la sesión los guías reducen al mínimo la intervención temática y permiten una introspección ampliamente ininterrumpida, realizando comprobaciones periódicas y entrando de forma más activa cuando aparece malestar o necesidad de apoyo. Esta postura refleja la idea de que el terapeuta debe crear condiciones de seguridad y disponibilidad sin imponer una narrativa sobre un estado particularmente sensible a expectativas y sugestión. La baja directividad es por ello una elección técnica y ética, además de una característica operacional del protocolo. (Carhart-Harris et al., 2016, 2018; Cavarra et al., 2022).
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La disposición a aceptar la experiencia sustituye a la lucha por controlarla
Los pacientes fueron animados a surrender o let go cuando era clínicamente seguro hacerlo, y el análisis cualitativo posterior encontró que muchos describían su depresión mediante evitación de sentimientos y recuerdos mientras caracterizaban el cambio terapéutico como una mayor capacidad de confrontar, sentir y aceptar ese material. PSI trata así la apertura a la experiencia difícil como una condición de procesamiento, manteniendo simultáneamente un marco de seguridad que permita distinguir aceptación de desbordamiento. (Watts et al., 2017, Patients’ Accounts of Increased “Connectedness” and “Acceptance” After Psilocybin for Treatment-Resistant Depression).
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La conexión emerge como un marcador experiencial de salida de la depresión
En las entrevistas de seguimiento, la depresión fue descrita repetidamente como desconexión del cuerpo y los sentidos, del self, de otras personas y del mundo, mientras la experiencia psicodélica fue asociada a una reapertura de esos vínculos. Algunos pacientes mantuvieron cambios de significado y sensación de conexión incluso cuando parte de la sintomatología depresiva reapareció, lo que sugiere que el resultado clínico relevante puede incluir transformaciones no capturadas completamente por una escala de síntomas. (Watts et al., 2017).
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La calidad de la experiencia aguda importa más que su mera intensidad
El análisis de Roseman y colaboradores mostró que características cualitativas de la experiencia de 25 mg, especialmente oceanic boundlessness y la ausencia relativa de dread of ego dissolution, se asociaron con la trayectoria de síntomas a cinco semanas, mientras los efectos sensoriales genéricos mostraron menor capacidad predictiva. Esto respalda la arquitectura PSI porque obliga a considerar cómo preparación, confianza, soporte, música y disposición psicológica pueden influir en la experiencia que se produce, aunque los datos correlacionales no permitan determinar qué componente causó el resultado. (Roseman, Nutt & Carhart-Harris, 2018, Quality of Acute Psychedelic Experience Predicts Therapeutic Efficacy of Psilocybin for Treatment-Resistant Depression).
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La música funciona como una intervención contextual con potencia terapéutica propia
La playlist actúa como algo más que acompañamiento ambiental: los pacientes describieron que podía evocar emociones e imágenes significativas, proporcionar sensación de guía, aumentar seguridad y apertura o, cuando no resonaba, generar resistencia y sensación de ser conducidos en una dirección ajena. La cualidad de la experiencia musical se asoció con insight y experiencias de tipo místico y predijo reducción de depresión a una semana, motivo por el que Kaelen y colaboradores la denominaron el «terapeuta oculto». (Kaelen et al., 2018, The hidden therapist: evidence for a central role of music in psychedelic therapy).
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El tratamiento parece facilitar una recuperación de responsividad emocional
Los estudios derivados del ensayo observaron cambios en procesamiento emocional que el equipo interpretó como compatibles con una mayor capacidad para volver a responder a estímulos afectivos: se encontró mayor respuesta amigdalina a caras emocionales después del tratamiento, cambios de conectividad durante procesamiento de caras y una mejora en velocidad de reconocimiento emocional asociada a reducción de anhedonia. Estos resultados permanecen preliminares y no permiten atribuir el efecto a una única causa, pero convergen con el relato cualitativo de pasar del embotamiento y la evitación a una experiencia emocional más amplia. (Roseman et al., 2018, Increased amygdala responses to emotional faces after psilocybin for treatment-resistant depression; Stroud et al., 2018; Mertens et al., 2020).
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La experiencia puede acompañarse de cambios duraderos en perspectiva y rasgos de personalidad
A tres meses, la cohorte mostró disminución de Neuroticismo e incrementos de Extraversión y Apertura, con una tendencia de aumento en Responsabilidad; además, mayor insight durante la experiencia aguda se asoció exploratoriamente con reducción de Neuroticismo y aumento de Extraversión. Estos hallazgos no demuestran que PSI transforme directamente la personalidad, pero son coherentes con la hipótesis de que una experiencia intensa e integrada puede reorganizar maneras relativamente estables de relacionarse con uno mismo y con el mundo. (Erritzoe et al., 2018, Effects of psilocybin therapy on personality structure).
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La integración convierte una experiencia extraordinaria en material biográfico y acción cotidiana
PSI entiende que la sesión de psilocibina requiere un trabajo posterior para que emociones, recuerdos e insights puedan organizarse en una narrativa y orientar cambios sostenibles. La formulación original de esta fase era breve y permitía escucha no enjuiciadora, interpretación ocasional y consejo para mantener cambios positivos en perspectiva y estilo de vida; el posterior modelo ACE de Watts y Luoma desarrolló de forma mucho más explícita aceptación, conexión, embodiment y acción comprometida. Mantener esta distinción histórica permite describir PSI con fidelidad sin retroproyectar al protocolo de 2016 técnicas creadas después. (Carhart-Harris et al., 2018; Watts & Luoma, 2020).
Influencias
- Terapia psicodélica clásica
- Set y setting
- Terapia centrada en la persona
- Psicología humanista
- Tradición experiencial de Stanislav Grof
- Guía psicodélica de William A. Richards
- Uso terapéutico de la música de Helen Bonny y Walter Pahnke
- Psiquiatría y psicofarmacología experimental
Referencias principales
- Carhart-Harris, R. L., Bolstridge, M., Rucker, J., Day, C. M. J., Erritzoe, D., Kaelen, M., Bloomfield, M., Rickard, J. A., Forbes, B., Feilding, A., Taylor, D., Pilling, S., Curran, H. V., & Nutt, D. J. (2016). Psilocybin with psychological support for treatment-resistant depression: an open-label feasibility study. The Lancet Psychiatry, 3(7), 619–627. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30065-7.
- Carhart-Harris, R. L., Bolstridge, M., Day, C. M. J., Rucker, J., Watts, R., Erritzoe, D. E., Kaelen, M., Giribaldi, B., Bloomfield, M., Pilling, S., Rickard, J. A., Forbes, B., Feilding, A., Taylor, D., Curran, H. V., & Nutt, D. J. (2018). Psilocybin with psychological support for treatment-resistant depression: six-month follow-up. Psychopharmacology, 235, 399–408. https://doi.org/10.1007/s00213-017-4771-x.
- Watts, R., Day, C., Krzanowski, J., Nutt, D. J., & Carhart-Harris, R. (2017). Patients’ Accounts of Increased “Connectedness” and “Acceptance” After Psilocybin for Treatment-Resistant Depression. Journal of Humanistic Psychology, 57(5), 520–564. https://doi.org/10.1177/0022167817709585.
- Roseman, L., Nutt, D. J., & Carhart-Harris, R. L. (2018). Quality of Acute Psychedelic Experience Predicts Therapeutic Efficacy of Psilocybin for Treatment-Resistant Depression. Frontiers in Pharmacology, 8, 974. https://doi.org/10.3389/fphar.2017.00974.
- Kaelen, M., Giribaldi, B., Raine, J., Evans, L., Timmermann, C., Rodriguez, N., Roseman, L., Feilding, A., Nutt, D., & Carhart-Harris, R. (2018). The hidden therapist: evidence for a central role of music in psychedelic therapy. Psychopharmacology, 235, 505–519. https://doi.org/10.1007/s00213-017-4820-5.
- Stroud, J. B., Freeman, T. P., Leech, R., Hindocha, C., Lawn, W., Nutt, D. J., Curran, H. V., & Carhart-Harris, R. L. (2018). Psilocybin with psychological support improves emotional face recognition in treatment-resistant depression. Psychopharmacology, 235, 459–466. https://doi.org/10.1007/s00213-017-4754-y.
- Roseman, L., Demetriou, L., Wall, M. B., Nutt, D. J., & Carhart-Harris, R. L. (2018). Increased amygdala responses to emotional faces after psilocybin for treatment-resistant depression. Neuropharmacology, 142, 263–269. https://doi.org/10.1016/j.neuropharm.2017.12.041.
- Erritzoe, D., Roseman, L., Nour, M. M., MacLean, K., Kaelen, M., Nutt, D. J., & Carhart-Harris, R. L. (2018). Effects of psilocybin therapy on personality structure. Acta Psychiatrica Scandinavica, 138, 368–378. https://doi.org/10.1111/acps.12904.
- Mertens, L. J., Wall, M. B., Roseman, L., Demetriou, L., Nutt, D. J., & Carhart-Harris, R. L. (2020). Therapeutic mechanisms of psilocybin: Changes in amygdala and prefrontal functional connectivity during emotional processing after psilocybin for treatment-resistant depression. Journal of Psychopharmacology, 34(2), 167–180. https://doi.org/10.1177/0269881119895520.
- Cavarra, M., Falzone, A., Ramaekers, J. G., Kuypers, K. P. C., & Mento, C. (2022). Psychedelic-Assisted Psychotherapy—A Systematic Review of Associated Psychological Interventions. Frontiers in Psychology, 13, 887255. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2022.887255.
- Watts, R., & Luoma, J. B. (2020). The use of the psychological flexibility model to support psychedelic assisted therapy. Journal of Contextual Behavioral Science, 15, 92–102. https://doi.org/10.1016/j.jcbs.2019.12.004.
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